Impacto de las tecnologías disruptivas en Panamá y la región en los próximos años

Impacto de las tecnologías disruptivas en Panamá y la región en los próximos años.

Por Sergio Orrego,
Director de Tecnología
Panamá En Salarios

En 1991 Geoffrey Moore publicó por primera vez el libro “Cruzando el Abismo” (Crossing the Chasm) que pocos años después se convertiría en lectura obligada de los grandes pensadores y marketeros de la alta tecnología en el Silicon Valley, cuna de la gran revolución digital donde hoy nos encontramos. En él, por primera vez se describió de forma clara y sorprendentemente precisa, las etapas por la cuales debe pasar una innovación tecnológica antes de convertirse en cosa cotidiana en la vida de las personas. En una primera etapa, dice Moore, todo producto primero es apetecido por los “innovadores”, los que no les importa mucho para que sirve el producto, pero si es lo último en el mercado, lo desean poseer. Son clientes entusiastas, aunque muy pocos, dando inicio de la curva en forma de campana que describirá el ascenso y eventual decadencia del producto innovador en el tiempo. Los chicos que salen a hacer fila a las tiendas de Apple en los países desarrollados en la víspera del inicio de la venta del último modelo de iPhone son un buen ejemplo.

Luego siguen los arriesgados, los “adeptos tempranos” como les llama Moore. Personas que ven en el producto innovador una forma única de resolver su problema y ponerse a la vanguardia del resto. Ya no solo es una cuestión de estatus, más bien es una cuestión práctica pero arriesgada ya que aún son pocos quienes lo usan. Algo así como los que hoy día usan Nequi o Yappy, medios de pago digitales que en Panamá aún son usados por poca gente pero que da una enorme flexibilidad para pagar lo que compramos sin requerir efectivo ni tarjeta de crédito.

Luego, viene la parte más difícil, lograr que el producto sea reconocido por la gran “mayoría” que Moore divide en temprana y tardía, la primera en el ascenso y la segunda en el descenso de la curva. Ahí sí que está lo mejor del mercado, donde se separan las modas pasajeras de los productos que dejarán huella. Como el SmartPhone hoy en día, nadie cuestiona su utilidad y es muy difícil encontrar alguien que no tenga uno.

Pero hay un problema, para saltar de los adeptos tempranos a la gran mayoría, primero debemos cruzar el gran abismo como dice Moore en su libro. Es un período crucial en la vida de un producto o tecnología disruptiva, donde mueren casi todos los productos innovadores lanzados cada año al mercado. Ahí murieron, por ejemplo, miles de startups durante la explosión de la burbuja de internet a principios de los 2000, pero las que lo lograron cruzar han creado verdaderos monopolios del siglo 21 como Amazon y Google. Convencer a la gran mayoría requiere ingenio, estrategia y por qué no decirlo, un poco de suerte.
Algo que no menciona Moore en su famoso libro, pero que con los años hemos aprendido es que una misma innovación puede estar en distintos puntos de la curva de adopción dependiendo de la región del mundo. Lo que en otras latitudes ya se encuentra plenamente en su apogeo y aceptado por la gran mayoría, puede que en Panamá aún sea una curiosidad de pocos. Un ejemplo son los medios de pago digitales que mencionamos anteriormente, mientras que en Panamá es una pequeñísima parte de la población que se ha “atrevido” a usarlos, en China, por ejemplo, 92 de cada 100 personas pagan usando medios de pago digitales (Wechat o Alipay específicamente).

Cuando eso sucede, lo sensato es pensar que es solo una cuestión de tiempo para que estas tecnologías lleguen a nuestro país por lo que es muy importante para el sector privado como para el sector público, conocer las disrupciones en el horizonte y prepararnos para aprovecharlas para el desarrollo del país. Con esto en mente paso a hacer análisis tecnologías que hoy día son plenamente adoptadas en otras regiones del mundo y por tanto es cuestión de tiempo su adopción en Panamá:

Computación en la nube: Es la alternativa a poseer grandes computadoras y personal especializado costoso en nuestras instalaciones. Hoy día un servidor en la nube puede costar menos de $10 mensuales y es más confiable y seguro que uno instalado en nuestros propios centros de datos. Según Gartner, una prestigiosa firma de consultoría tecnológica, más de 7 de cada 10 negocios en los EEUU utilizan la computación de nube como en alguna forma, y la tendencia es crecer cada día.

En el caso de Panamá, muchas grandes empresas aún se resisten a llevar sus sistemas críticos a la nube, pero es cuestión de tiempo que el numero vara incrementando. Por otro lado, las Pymes del país ya se han dado cuenta que tienen en esta tecnología la oportunidad de contar con sistemas de primer orden por medio de suscripciones de bajo costo. Por esto vemos todo tipo de soluciones empresariales disponibles en el mercado.

Seguridad informática: Con el “hackeo” de una tristemente célebre firma de abogados más los famosos pinchazos telefónicos, más allá de los aspectos legales o éticos que estos casos conllevan, dejaron demostrado en nuestro propio patio, lo crítico de mantener un adecuado control y seguridad de la información sensitiva de las personas y los negocios. En Panamá ya es aceptado por la mayoría que la seguridad informática es crítica por lo que es seguro predecir que la inversión en dicha tecnología cada vez será mayor.

Información confidencial de las personas: En EEUU y Europa los últimos años se ha abierto un enorme debate alrededor de este tema, al punto que hay casos abiertos que se relacionan con las elecciones presidenciales de EEUU y el referéndum en Gran Bretaña para salir de la Unión Europea (El llamado Brexit). Facebook se encuentra bajo un enorme escrutinio que podría incluso derivar en dividir dicha empresa en partes más pequeñas. En Panamá ese tema aún no es noticia, ni contamos con legislación adecuada para proteger nuestros datos en las redes sociales ni en Internet. Posiblemente tome unos cuantos años más que tomemos conciencia de lo grave de la situación de confidencialidad de los datos personales, pero lo que no hay duda es que será un tema importante en el futuro.

Inteligencia Artificial: Básicamente es hacer que una computadora pueda, con base a muchos puntos de datos, decidir qué curso de acción recomendar frente a una situación dada. En los países desarrollados esta disrupción se encuentra en pleno cruce del abismo, es decir que no es una curiosidad más, pero en la mayoría de los casos aún no está adoptada por todos. Moore recomienda que para cruzar el abismo debe hacerse por medio de lograr “cabezas de playa”, es decir que debemos, uno a uno, enfocarnos en grupos específicos de personas para resolverles problemas también muy específicos de forma diferente y contundente. Eso es exactamente lo que está sucediendo hoy día con la Inteligencia Artificial. Por ejemplo, el esfuerzo que hace Apple añadiendo a su “smartwatch” capacidades para predecir arritmias, e incluso ataques cardíacos por medio de sensores que miden la presión arterial de quien los usa, esta información pasa a un algoritmo de Machine Learning (Aprendizaje de las Máquinas), que interpreta si debe o no llamar al 911. Aunque Apple no revela información de las ventas de dichos dispositivos, si es conocido que actualmente el Apple Watch ya es el reloj de mayor venta a nivel global. También hay casos de “cabezas de playa” donde la Inteligencia Artificial juega un papel protagónico y que han logrado cruzar el abismo, por ejemplo, las apps para el tráfico vehicular como Waze o Google Maps que ya son de uso cotidiano por las grandes mayorías.

Dado que en los mercados más adelantados la Inteligencia Artificial está aún en términos generales, cruzando el abismo, en Panamá dicha tecnología está aún en etapa de “análisis” en el mejor de los casos. Considero que tomará de uno a dos años más para que veamos en nuestro país soluciones locales más cotidianas de dicha disrupción.

Pero debemos estar muy atentos, ya que lo que producirá es sumamente importante para la economía del país: Modificará las capacidades requeridas de empleo. Una gran parte de la fuerza laboral del sector de servicios del país ejecuta tareas administrativas básicas, como contestar preguntas usuales de los clientes, registrar información en sistemas tecnológicos, etc. Precisamente dichos trabajos serán los primeros que podrán ejecutar las tecnologías como la que ha empezado llegar a Panamá de Automatización Robótica de Procesos (RPA por sus siglas en inglés). Ya en otros países hay debates importantes sobre la movilidad laboral que esta tecnología produce, ya que debemos reentrenar a nuestra fuerza laboral para poder analizar información y tomar decisiones que mejoren la experiencia cliente en vez de estar haciendo tareas repetitivas y de poco valor relativo.

Nuevos modelos de negocios y plataformas digitales: El modelo tradicional de generación de valor económico hasta ahora es lineal principalmente, o sea que una industria produce un bien o servicio, lo ofrece al mercado y lo comercializa directamente a sus clientes. En dicho modelo los grandes protagonistas son los productores. Por ejemplo, la producción de autos, donde el productor fabrica los autos, lo vende a muchos intermediarios que luego los venden al consumidor. Su característica es que un solo productor cubre el costo de la producción de dicha cadena productiva lo cual hace que para crecer necesita contar con grandes recursos financieros.
En este milenio se está produciendo una profunda transformación a este modelo. Las nuevas tecnologías permiten que por medio de plataformas digitales podamos conectar a miles o millones de productores, con millones de consumidores, pero a diferencia del modelo tradicional, acá el protagonista es el intermediario de la “red” productiva. Uber es el clásico ejemplo, donde una plataforma conecta a miles de conductores con millones de personas que necesitan desplazarse. Uber no posee autos, no tiene costos de producción, pero es quién ofrece el valor agregado al cliente al darle información de disponibilidad, ubicación y sobre todo confianza de recibir un excelente servicio. Mientras más crece su red, más gana, pero sigue sin requerir inversión en autos.

En Panamá ya empezamos a observar un movimiento interesante de emprendedores que buscan crear este tipo de “redes multiplicadoras” de valor, desde conectar empleadas del hogar con amas de casa, hasta dar servicios de entrega de comida a restaurantes que antes no lo tenían. Está incipiente, pero llegará muy lejos este nuevo estilo de ofrecer valor.